Especial aniversario: cultura popular para sumergirte

Hoy hace un año que publiqué la entrada inaugural de este blog. A pesar de ser sólo un año, subjetivamente se me antoja como un momento lejano. Mi mente, que es así, idealiza aquel momento porque percibe el actual, obviamente prioritario, como peor, tal vez como estrategia defensiva. Pero recuerdo que abrí “Bajo la Torre de Marfil” porque necesitaba algo que diera satisfacción a mi vida: no debía ser un momento vital tan estupendo entonces, ¿no?

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Pero es bien cierto que llevo una temporada mala y cuando eso sucede hay veces que nuestra cabecita no es nuestra mejor aliada: como dice Marina de Psicosupervivencia, “que tu mente no acabe con tu vida”.

Por eso te he traído hoy una selección de obras que, si bien carecen de la profundidad que suelo exigir a lo que recomiendo, son estupendas para hacer a un lado las preocupaciones de tu vida cotidiana que, al fin y al cabo, no van a desaparecer porque te comas la cabeza pensando en ellas.

KuromukuroKuromukuro

Netflix sigue en su empeño de convertirse en el paraíso de los aficionados al anime y nos ofrece una serie que hace una mezcla un poco extraña de elementos clásicos de la animación nipona: samurais y robots gigantes.

Una estructura extraterrestre ha aparecido sobre la Tierra y envía cada cierto tiempo robots gigantes. Por su parte, la ONU comanda el desarrollo de nuestros propios mechas para defendernos y el laboratorio de Kurobe encabeza este esfuerzo. Por su parte, los hijos de los científicos acuden al instituto y Yukina, hija de la directora del laboratorio es una de ellos. Por azares típicos del anime, un artefacto cúbico que desafía los esfuerzos de los científicos se abre y surge de él Kennosuke, un samurai de hace 450 años que, oh sorpresa, es capaz de manejar un robot gigante que se encontró junto al cubo.

Kuromukuro no inventa nada y no trata ningún tema de manera profunda, pero lo que sí que hace es aprovechar los tópicos habituales de este tipo de series de forma que no empachen y de alguna forma consigue que te encariñes con unos personajes bastante arquetípicos. Eso sí, la animación es soberbia.

Shokugeki.jpgShokugeki no Soma: San no Sara

Los japoneses son capaces de crear una serie de acción de lo que sea y la cocina no iba a ser la excepción en este mundo dominado por Masterchef.

Las aventuras de Soma Yukihira, hijo del cocinero de un restaurante de barrio japonés, empezaron hace ya tiempo (esta que te traigo es la tercera temporada). Siempre empeñado en superar a su padre, acaba enrolado en la prestigiosa academia culinaria Toutsuki, de la cual sólo un 10% de los alumnos consigue graduarse. Allí el atrevido e incorregible Soma hará amigos y se enfrentará a los alumnos más destacados llevado por su osadía. Su objetivo, superar a todo el mundo y conseguir el primer puesto del inevitable consejo estudiantil que supervisa la institución. Las batallas culinarias que dan título a la serie (shokugeki) serán los “combates” típicos de estas series de acción.

Pese a que la fórmula es bastante sencilla, tras tres temporadas sigue funcionando, pero no esperes una profundidad argumental que no pretende en ningún momento y sí abundancia de fanservice: la ropa de los personajes que prueban los espectaculares platos que recorren la serie suele explotar en una hipérbole de degustación un poco surrealista. Bueno, y mucha palabrería culinaria, claro está.

NieR-Automata_2016_11-01-16_004Nier: Automata

Para cerrar esta entrada te traigo algo nada habitual en este blog: un videojuego.

Nier: Automata, también de factura japonesa, nos presenta una Tierra devastada y recuperada por la naturaleza tras una invasión extraterrestre que obligó a los pocos humanos supervivientes a refugiarse en la Luna. Las tropas artificiales de ambos bandos continúan la guerra, que dura ya miles de años: por un lado las máquinas, muy numerosas y de aspecto tosco e industrial, de parte de los extraterrestres; por el otro, los androides, de apariencia bella y elegante, luchando por la gloria de la humanidad.

Es, ciertamente, un marco argumental de lo más típico y nos encontraremos con un juego de acción en tercera persona en el que tendremos a las máquinas como enemigos. No obstante, iremos viendo cómo están intentando imitar comportamientos humanos, lo que empezará a mosquearnos, pero apretaremos los dientes y lucharemos por la gloria de la humanidad… lo que requerirá aliarse a otras máquinas que han decidido abandonar la guerra y viven en paz en una aldea con unas relaciones que recuerdan mucho a las familias humanas. Y hasta aquí voy a leer.

Nier: Automata es más profundo que las dos series que te recomendaba arriba y se centra en qué es el ser humano y su esencia, amén de otros temas como el absurdo de la guerra. A veces hay cierta sobreactuación y el juego puede parecer un tanto afectado y pretencioso, pero te animo encarecidamente a que superes ese rechazo: es muy espectacular, muy variado (parecerá a veces que estamos jugando a varios géneros diferentes) y tiene una banda sonora tremenda. Además, siempre puedes pasar de las misiones y dedicarte a explorar a ver qué encuentras (aunque el mapa se irá desbloqueando según avances en la historia), y hay mucho secreto suelto por ahí.

Cuando lo acabemos por primera vez descubriremos que podemos continuar jugando, aunque con otro personaje. En la imagen que te he puesto aparecen dos chicas y un chico en brazos de una de ellas. Jugaremos en primer lugar como 2B, la chica de pelo corto; luego como 9S, el chico; finalmente, como A2, la chica de la melena. Las partidas como 2B y 9S nos muestran dos caras de la misma historia y cambian la estrategia que deberemos seguir, ya que 2B es un modelo de combate y 9S se dedica a piratear y analizar datos; de acuerdo con esto, sólo con 9S veremos ciertas cosas que 2B no es capaz de percibir o entender. La aventura con A2 sucede tras todo esto, como una secuela, y veremos por fin el argumento completo.

Cuando descubrí esto de “tienes que pasártelo tres veces para entenderlo” me invadió la misma pereza que quizá estés sintiendo, pero créeme, merece la pena. La partida con 9S pondrá algo a prueba nuestra paciencia si no nos gusta su estilo de juego, pero el argumento llega a altas cotas emocionales cuando dejemos atrás la historia principal. Y  pasaremos por momentos duros, pero recuerda que todo es cuestión de perspectiva y es muy sano ver gente pasar por desgracias reales para darte cuenta de que, a fin de cuentas, las miserias de la vida cotidiana no deberían tener tanto impacto sobre nosotros.

Si no te he convencido con Nier: Automata, ve el siguiente tráiler. Creo que desvela algunas sorpresas, pero bueno.

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¿Sigo vivo?

cargandoVivo sí, pero no coleando; de colas, nada. Así que voy a intentar explicar qué es lo que pasa sin que esto se convierta en un lloriqueo.

Soy profesor y estamos de evaluaciones. Eso quita mucho tiempo y, en mi caso, también ganas. Es una reacción tal vez paradógica, pero yo no soy una de esas personas que consiguen sumergirse en una actividad creativa para escapar de algo agobiante, así que me encuentro con muy poca paciencia para leer y ver cosas. Si no veo ni leo apenas, obviamente no tengo nada para recomendarte.

A esta situación se ha unido que ha salido la convocatoria de oposiciones.

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Las estudies o no las estudies, las oposiciones lo mandan todo a la mierda; literalmente. Si estudias, porque estudias poco. Si no estudias, porque no estudias. Si descansas tras estudiar, porque deberías estar estudiando.

¿Qué voy a hacer con el blog?

He retrasado la publicación de esta entrada precisamente porque no sabía qué hacer. Me ha tentado colgar el cartel de cerrado hasta dentro de un montón de meses, pero he decidido hacer caso a Mandarica (¿no la conoces?) y voy a intentar publicar a un ritmo mucho menor; tal vez quincenal o incluso mensualmente.

Muchas gracias por tu paciencia.

La banda sonora de “Assassin’s Creed 2: Brotherhood”

La última vez te traje una banda sonora muy añeja que acompañaba a un clásico de los “juegos de pegar tiros”. Hoy vamos a recuperar la compostura con algo completamente distinto.

La saga de videojuegos Assassin’s Creed está hasta en la sopa, así que supongo que al menos has oído hablar de ella. En ella encarnamos a un asesino que, valiéndose del sigilo y el ingenio, tiene que matar a sus objetivos (no pocos de ellos eran figuras históricas fundamentales), pertenecientes a la orden de los Templarios, cuyo objetivo es dominar el mundo pero la trama que vertebra todo esto es mucho más compleja y aparecen ciertos artefactos alienígenas… Por supuesto, los asesinos son los buenos y pretenden mantener la paz y el libre albedrío de la gente.

La primera entrega, de 2007, estaba ambientada en el siglo XII, durante las Cruzadas. En ella encarnábamos a Altaïr, un hassassin que visitaba ciudades como Damasco, Acre y Jerusalén, localizaciones soberbiamente recreadas y acompañadas por un sinfín de notas históricas. El juego necesitaba mucho pulido, pero fue de los primeros que jugué en mi primera consola, una XBOX 360 que aún conservo. Recuerdo la sorpresa que me produjo experimentar de verdad la sensación de estar en medio de una multitud entre la que tenía que localizar a mi objetivo; me estrujaba los ojos con tanta intensidad para encontrarlo que al poco rato acababa con dolor de cabeza.

Assassin’s Creed 2: Brotherhood llegó en 2010. En ella se continúan las aventuras iniciadas en Assassin’s Creed 2 a secas, protagonizadas por Ezzio Auditore en la Italia del Renacimiento. La acción se sitúa en Roma, una Roma recreada magistralmente que me hizo retrotraerme a cuando la visité durante el instituto. Argumentalmente este juego tiene muy poca chicha, pero es cuando la saga alcanzó su cénit en su mecánica jugable, vamos, cuando era más divertido de jugar. Y, mientras vagabundeaba por la campiña romana, me encontré con la canción que encabeza este artículo, que me dejó alucinado.

¡Espero que disfrutes esta genial obra de Jesper Kyd!

Altered carbon

altered carbon posterEn un futuro lejano, se ha conseguido digitalizar la conciencia humana y todas las personas tienen su personalidad y recuerdos almacenados en una “pila” injertada en el cuello. Da igual lo que le pase a un cuerpo, con poner la pila en otro distinto el individuo sigue viviendo. Esto ha provocado que la muerte sólo se dé cuando la pila es destruida, lo que se denomina “muerte real”; todo lo demás son muertes de “fundas” (los cuerpos) y daños orgánicos. Incluso los datos de una pila pueden ser enviados a localizaciones remotas sin necesidad de llevar el propio objeto para ir a otros planetas, y es que con esta “inmortalidad” la humanidad se ha expandido por el universo y ha colonizado numerosos planetas, colonias que tienen una relación tensa con el Protectorado de la Tierra.

Takeshi Kovacs, nuestro protagonista, perteneció a una legendaria guerrilla llamada “Brigadas” y fue encarcelado por ello. Ahora, doscientos cincuenta años después, alguien le ha vuelto a “enfundar” (le han vuelto a poner en un cuerpo) para que investigue la muerte de Laurens Bancroft, un hombre extraordinariamente rico que ha vivido cientos de años aprovechando la tecnología de las pilas y las copias de seguridad que hace de sí mismo; pero evitar la aparición de gente como Bancroft es el motivo por el cual las Brigadas lucharon, lo que pone a Takeshi en una situación difícil: o acepta trabajar de detective para conseguir su indulto, o vuelve a ser encarcelado (y se queda sin cuerpo) indefinidamente.

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Los pretorianos, el brazo armado del Protectorado: todo amabilidad

No obstante, el regreso a la vida de Takeshi afecta mucho más a otras personas de lo que podríamos pensar a primera vista. La teniente Ortega de la Policía, que ha fracasado investigando el mismo caso, desconfía de un criminal tan peligroso como él y tiene además sus propios motivos para vigilarle. Además, el propio Takeshi deberá reclutar o manipular a otras personas para que le ayuden en su labor.

Y hasta aquí puedo leer. Veamos el trailer antes de meternos a analizar el rico mundo que nos presenta esta serie.

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La motivación, esa gran desconocida

desmotivación.jpgComo te habrás dado cuenta, pese a mi intención de volver a la rutina de publicación, esto no ha ocurrido. El motivo viene que ni pintado para esta entrada: estoy desmotivado y llevo así unas semanas. Escribir sobre motivación cuando estás desmotivado es muy pero que muy difícil, de ahí que este texto se haya retrasado tanto; podría habérmelo saltado y haber publicado otro más sencillo, pero uno es cabezón y ya había anunciado el tema, así que a lo hecho, pecho.

Como profesor, lo de la motivación es algo recurrente en mi entorno. Hace unos cuantos años, a alguien se le ocurrió la peregrina idea de incluir la motivación en la legislación educativa. Era algo que no se abordaba (y sigue sin hacerse) en absoluto de una manera suficiente, pero se ha ido creando una gran burbuja en torno a ella y recae en nosotros los profesores llevarla a cabo. ¿Hola? ¿Te inventas tú el término, lo dejas sin profundizar y soy yo quien tiene que buscar cómo hacerlo? ¡Y encima todo el mundo se lanza sobre él como excusa y panacea perfecta!

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“Es que mi hijo está desmotivado”

Tras años y años dando clase, he llegado a la conclusión de que la motivación es animar, incentivar, despertar interés. Ponte tú a hacer el análisis de oraciones atractivo para un adolescente, pero sí que puedes dar un refuerzo emocional (les hace mucha falta en esta etapa de transición e inseguridad) y creer más que él mismo en sus posibilidades de éxito. Por supuesto, hay gente completamente impermeable a esto y a hacer malabares con antorchas ardiendo en el aula, pero ya me entiendes.

El problema viene cuando tienes que hacértelo a ti mismo, y es que valoramos más el criterio ajeno a la hora de reconocer nuestros méritos porque nos pasamos de autocríticos y esa visión negativa le quita importancia a lo que hemos logrado, y es de ahí precisamente de donde hay que sacar el ánimo para seguir adelante.

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La banda sonora de “Quake II”

Allá por el 22 de junio de 1996, una tal ID Software lanzó una leyenda de los juegos de disparos en primera persona: Quake. La empresa ya tenía a sus espaldas unos cuantos juegos, de los que destacan Wolfenstein 3DDoom, los tatarabuelos del género mencionado. Un año más tarde salió a la luz este Quake II cuya banda sonora te traigo hoy.

Dependiendo de tu edad, es posible que ID Software y sus principales figuras, John Carmack y John Romero, no te suenen, pero sin ellos no existirían franquicias que a buen seguro conocerás, como Call of DutyBattlefield.

Y para despedir esta entrada, te dejo otra muestra de mi chispeante estado de ánimo actual de esta esta excelente banda sonora.

P.D.: por si te lo preguntabas, la primera canción que te pongo es efectivamente un buen representante del género musical “pupau”, que te mencioné hace un tiempillo aquí. Llegará el día en que lo afronte como merece, pero hoy no es ese día.

Jean-Claude van Johnson

JCVJ posterImagina que el actor Jean-Claude van Damme hubiera sido una tapadera para el mejor agente secreto de todos los tiempos: Jean-Claude van Johnson. Sin embargo, JC se retiró hace dos años y vive una existencia vacía en medio de lujos y mujeres atractivas.

Un encuentro casual con Vanessa, una espía a la que amó, le hará dejar su jubilación para intentar volver a conectar con ella. No obstante, su trabajo como espía es mucho más duro de lo que recordaba y tampoco rinde lo que debería en su nueva tapadera como protagonista de una versión de acción de Huckleberry Finn y Tom Sawyer. Ello no le impide superar con éxito su primera misión de vuelta, pero un descuido le obliga a volver a la guarida enemiga y deja plantada a Vanessa, con la que había quedado para cenar tras la operación.

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Los villanos leyendo el guión de la película tapadera

Jean-Claude van Johnson es una comedia llena de chistes sencillos pero efectivos, sobre todo si se conocen los numerosos referentes cinematográficos que se mencionan. En este sentido, la serie se mueve entre el autohomenaje desvergonzado del protagonista y una parodia tronchante, tanto de sí mismo como del cine de acción. Así, nos encontraremos el chiste recurrente de que nadie reconoce a Van Damme o le confunden con otros actores famosos, como Nicholas Cage o Val Kilmer.

Tengo un don: me abro de piernas como nadie

De hecho, el propio Van Damme encarna varios papeles e identidades en la película, incluido su nombre real (Jean-Claude Van Varenberg) y Filip, un villano menor con su mismo aspecto que le admira profundamente. Y es en este mejunge de nombres y papeles donde la serie pretende ser un poquito profunda.

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JC y Vanessa en los viejos tiempos, una escena de flashback mil veces usada

Pero antes de meternos con un sesudo análisis de un par de párrafos, vamos con el trailer:

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